Ser Salesa hoy


"Ven y sígueme", dice el Señor

¿Cómo saber si el Señor te llama a seguirle en la vida consagrada?: en la oración, en el contacto vivo con el Señor Jesús en la Eucaristía, en la confesión sacramental, en la lectura orante de la Sagrada Escritura y en la dirección espiritual con una persona que comprenda y valore la vida religiosa. Todos estos medios, en un clima de confianza y abandono en María Santísima, pueden servirte para discernir tu vocación. Y, ¿qué carisma de tantos que hay en la Iglesia el Señor quiere para mí? Pues aquel por el que te sientes más atraído, aquel por el que palpita tu corazón, con el que sueñas, en el que no dejas de pensar… Esta claridad, que no es fruto sólo del raciocinio humano, puede llegar en un momento con fuerza arrolladora, o también puede ir desarrollándose con el tiempo y madurando.

Una cosa es clara… quien siente la vocación a ser Salesa no puede sentir la misma atracción por ser religiosa de vida activa dedicada a la enseñanza… no te puede dar lo mismo una cosa que la otra. Tu corazón debe decantarse por uno u otro camino, aunque uno de esos caminos sea más costoso, y tú barruntes que la Voluntad de Dios sea que comiences a andarlo.


La vocación salesa o visitandina implica un estilo de vida monástico y de clausura, que en un primer momento puede llevar a la joven que siente el llamado a decir: ¿Yo monja de clausura? ¡Ni hablar! Pero el impulso del corazón sigue ahí, latiendo con fuerza cuando piensas en el claustro, en vivir toda para Dios y con Dios, siendo su Esposa. Sin dudas o con miles de dudas, el siguiente paso es contactar con un monasterio de la Visitación. Siendo todos miembros de la Orden, no todos son iguales, puesto que además del tesoro carismático que todos comparten, cada uno es una familia distinta, con sus características particulares. Algunos monasterios están en el centro urbano, otros más retirados en la naturaleza, algunos son de construcción reciente y moderna, otros tiene más de un siglo y conservan esa hermosura de lo antiguo, algunos se dedican a la costura y otros a la repostería o a otra cosa… pero lo más importante es la comunidad de Hermanas… bien puede ser que visites un monasterio y te sientas muy a gusto con la comunidad (por ejemplo, porque hay monjas jóvenes, y si tú eres joven esto puede tener su importancia), o bien visites otro donde no congenies tan bien (por ejemplo, debido a las diferencias de caracteres entre las zonas norte y sur de España). Todo es importante, porque ese monasterio va a ser tu hogar y tu familia. Baraja y sopesa todos estos elementos y ve acotando el cerco sobre el monasterio que a tu parecer te gusta más.

La entrada en la Orden no se hace de manera inmediata. Hay un tiempo de conocimiento previo con regulares visitas al locutorio del monasterio, al que sigue una experiencia dentro de la clausura, compartiendo la vida con las Hermanas. Esto lo quiso San Francisco de Sales, y era impensable en otras comunidades religiosas. Tras este recíproco conocimiento inicial, la joven (o no tan joven, pues la Visitación acepta también mujeres de salud débil y edad madura) pide el ingreso en el postulantado. Pasará entonces a vivir en la clausura, con su formación específica y paulatina asunción de los deberes inherentes al estado religioso. El postulantado dura al menos seis meses.


Le sigue la etapa de noviciado que comienza con la toma de hábito y que dura dos años. La novicia se dedica de manera sistemática a su formación humana, espiritual e intelectual. El noviciado termina con la profesión temporal de los votos religiosos. Tras un mínimo de tres años, la monja salesa profesa los votos solemnes vinculándose para siempre a la Orden.

Profesión simple
Profesión solemne

Es decir, desde el postulantado hasta la profesión solemne pasan al menos cinco años, años de discernimiento y de afianzamiento de la propia vocación, que permiten comprobar con la vida si la vocación salesa es la que el Señor quiere para ti y tú estás en tu corazón deseando encarnar.









¿TE ATREVES? 


¡DILE SÍ AL CORAZÓN DE JESÚS
 QUE PALPITA POR TU AMOR!